Publicado por Alejandro Marticorena el 3 Diciembre, 2015

En lo relativo a salud y cómo las tecnologías pueden ayudarnos a cuidarla… no sólo de apps vive el hombre. O la mujer.

Y esto viene a colación porque, más allá de que nuestro compañero Ignacio Forciniti publicó dos posts bajo el título “Un panorama de las mejores aplicaciones móviles para cuidar nuestra salud” (parte I, y parte II), lo cierto es que Internet es pródiga en contenidos relacionados con la salud, sus cuidados, las enfermedades, los tratamientos, y un largo etcétera.

Ahora bien: si hablamos de superabundancia de información contenida en millones de páginas web tenemos que decir también, nobleza obliga, que muchas veces la calidad y fiabilidad de muchos de los contenidos sobre salud que están al alcance de un click no son precisamente de los más “celebrados” por la comunidad médica.

Toda información relacionada con salud disponible en Internet presenta un beneficio pero a la vez un riesgo. El beneficio es, justamente, su libre disponibilidad. Pero eso es a la vez un riesgo, y al menos por dos motivos.

El primero, porque el ser humano tiende a ser “cómodo”. Y para muchas personas es mucho más cómodo consultar una página web… que a su médico, lo cual implica pedir un turno, esperar varios días, asistir al consultorio, esperar a ser atendido, etcétera. Y siempre (huelga decirlo) es preferible la palabra del médico que sabe cuál es nuestra dolencia particular y, quizás, conoce nuestra historia clínica… antes que una página web que ofrece información generalizada a un público indeterminado y heterogéneo.

Y en segundo lugar porque mucha de la información disponible en la web no cuenta con la supervisión (y por lo tanto, menos aún con el aval) de profesionales de la medicina. Y puede tratarse de información poco precisa, inexacta o, directamente, falsa.

Wikicardio, en el corazón del saber

Sin embargo, una iniciativa argentina podría ser el puntapié inicial para cambiar este estado de cosas, al menos en lo relacionado con la cardiología.

En efecto, hoy se supo que la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) desarrolló una enciclopedia online multimedia sobre asuntos cardiológicos que cuenta con la supervisión y el aval de esa entidad.

Esa enciclopedia se llama Wikicardio y “contiene información basada en evidencia científica, ilustrada con imágenes que facilitan la comprensión de temas como factores de riesgo, medidas de prevención, síntomas, estudios de diagnóstico, medicamentos, enfermedades y tratamientos, entre otros“, según se informa aquí.

En este video, de apenas 95 segundos de duración, se resumen las características de Wikicardio.

¿Cómo se hizo?

El camino que llevó a la construcción de este “primer sitio web gratuito en español con información confiable sobre temas cardiológicos en forma sintética y comprensible“, según la SAC, fue un estudio realizado por un grupo de especialistas del Consejo de Epidemiología y Prevención Cardiovascular de ese organismo sobre 1.135 pacientes, del que surgió que “prácticamente la mitad de los usuarios de la web (el 45,4%) no confía en los contenidos sobre salud, pero llamativamente, el 57,8% reconoció que la información hallada podría influir sobre sus conductas. Además, 8 de cada 10 encuestados (79,3%) manifestaron que les gustaría contar con una página web avalada por su médico en la que pudieran obtener contenidos confiables“, según se informó.

Más tarde, sobre la base de los resultados obtenidos el equipo de la SAC identificó los términos sobre cardiología más buscados en la web, “y se les solicitó a 145 profesionales prestigiosos pertenecientes a los 20 Consejos Médicos de la SAC que desarrollaran con absoluto rigor científico pero en palabras accesibles el significado de cada uno de ellos y de las enfermedades más prevalentes de cada subespecialidad“.

Wikicardio contiene más de 200 temas cardiológicos “a los que se puede acceder por búsqueda manual, mediante un índice alfabético o a través de su buscador, desde 400 entradas diferentes“, y ofrece “datos respaldados por estudios clínicos internacionales sobre los principales 100 fármacos de uso frecuente“.

Publicado por Alejandro Marticorena el

Lo bueno de editar un blog con la historia que tiene Tendencias Digitales (en febrero cumpliremos nueve años) es que uno ya dispone de un importante archivo con producción propia.

Entonces, muchas veces se puede tener noción de cuánto hace que ciertas cosas, que parecen muy nuevas, en realidad tienen su origen en hechos (o anuncios) que datan de años atrás.

Es lo que sucede, por ejemplo, con notas como las que se comentan aquí. Se informa que la compañía surcoreana Samsung acaba de patentar “dispositivos móviles que se pliegan y se enrollan“, a partir de información publicada al parecer originalmente en el sitio Patently Mobile.

En efecto, la información difundida asegura que “se trata de móviles capaces de enrollarse y plegarse“, entre los cuales hay “un teléfono inteligente que puede doblarse en distintas secciones para entregar diversas funcionalidades, por caso, convertirse en una tablet“.

La cuestión es que, evidentemente, la novedad consistiría “apenas” en el patentamiento de tales dispositivos… pero no en los planes de Samsung.

En este post de hace casi cuatro años comentábamos algunos proyectos que diversas empresas -entre las que se contaba la surcoreana- donde no sólo mencionábamos el proyecto de dispositivos con pantallas táctiles flexibles: publicábamos el video que ves abajo, donde Samsung muestra, como comentábamos por entonces, “ni más ni menos que una tablet con pantalla AMOLED táctil, flexible y transparente. Mejor dicho: una tablet que es una pantalla AMOLED táctil, flexible y transparente“.

Y, claro: Samsung no es ni la única empresa que hace cuatro años (o más) ya pensaba en dispositivos flexibles, ni la única que publicaba videos demostrativos. En ese mismo post que publicamos en 2011 mostrábamos el video siguiente, que Sony ya había puesto online en mayo de 2010.

¿Es que no hay nada nuevo bajo el sol? Sí. Sólo sucede que lo que a primera vista parece nuevo, en realidad no lo es tanto.

Imagen: @Plastic Logic, distribuida con licencia CC BY-SA 2.0.

Publicado por Alejandro Marticorena el 20 Noviembre, 2015

Las máquinas, sensores, dispositivos e, incluso, objetos que te rodeen en tu entorno cotidiano y que aún no estén conectados entre sí, podrían estarlo en 2024.

¿Cuáles? Muchos. Y muy variados. Desde smartphones, tablets y computadoras de escritorio hasta autos, pasando por una miríada de objetos cuya conexión podría parecer ridícula o incomprensible a priori: electrodomésticos variados, luces hogareñas, relojes, pulseras, anillos, cámaras de vigilancia, semáforos, portones eléctricos, lámparas de alumbrado público, carteles luminosos… y podríamos estar así buena parte del día.

En efecto, según lo que se informa en esta nota, “las conexiones de máquina a máquina [también conocidas por sus siglas M2M, por machine to machine] pasarán en la Argentina de 1,2 millones en el 2014 a 15,4 millones en el 2024, si se mantiene la expansión de las redes inalámbricas, según los datos difundidos hoy por la organización sin fines de lucro 4G Américas, integrada por empresas del sector” y entre las que Telefónica está presente.

Eso, en nuestro país. ¿Y cuál es la previsión para la región de América latina y el Caribe? La misma nota asegura quepasará de los 14,6 millones de enlaces M2M del 2014 a los 158,9 millones para el 2024, según el estudio de Machina Research difundido por la entidad“.

Unos crecimientos explosivos para los próximos nueve años: 1283 por ciento para la Argentina, y 1088 para la región. Y, dentro del panorama regional, el informe citado sostiene que Brasil y México concentran el 63,7% de las conexiones de este tipo, y hacia el 2024 Brasil registrará el 40,7% del mercado regional con 64,6 millones de conexiones“.

Internet, las cosas, el conocimiento

A grandes rasgos, y sin ponernos muy exquisitos con las precisiones técnicas, cuando hablamos de M2M a futuro estamos muy próximos a hablar de algo más abarcativo y cotidiano: el famoso Internet de las cosas (o IoT, por Internet of Things, su denominación en inglés).

Y, está a la vista, es un fenómeno tecnológico que generará impactos múltiples y variados en la economía y el trabajo, por mencionar sólo dos aspectos de la cuestión.

Pero, ¿cómo puede generar impactos en el trabajo -o en la economía- el conectar cosas a Internet? Por un elemento central del IoT, que viene siendo algo así como la “sangre” de este fenómeno: el Big Data, entendido como ese conjunto de tecnologías y plataformas que posibilitan no sólo la recolección de ingentes volúmenes de datos, no estructurados, altamente heterogéneos, pertenecientes a soportes muy disímiles y que exigen procesamiento en tiempo real… sino obtener conocimiento de ellos, gracias a la combinación del Big Data con aquellos procesos y sistemas conocidos como Data Science.

¿Aún no se entiende? Claro: no se trata sólo de la conexión entre cosas. Tampoco de acumular datos. La clave es que ambas cosas (IoT, Big Data) generan negocio… si recordamos que, hoy, numerosas empresas ya ofrecen y comercializan servicios basados precisamente en la cantidad de datos transmitidos entre objetos y dispositivos (smartphones por ejemplo… ¿te suena?).

Y esto, por más que, aún, ese conjunto de cosas sea relativamente reducido. Al menos, en comparación con las previsiones que se manejan, como -justamente- la que acaba de publicar 4G Américas, mencionadas antes.

Algunos (impactantes) números

Comentábamos hace un tiempo que el Big Data generará para dentro de 5 años nada menos que 4,4 millones de puestos de trabajo a nivel mundial.

Y, según esta nota, publicada en el sitio de Telefónica “Sostenibilidad”, “las cifras reclaman de esta nueva tendencia tecnológica un protagonismo que no podemos desmentir. Así, los estudios estiman que entre 2016 y 2020, el tamaño del Open Data aumentará en un 36,9%, lo que se traducirá, a nivel económico, en 75,7 millones de euros de cara al 2020. Además, según el informe ‘Big & Open Data in Europe: A growth engine or a missed oportunity‘, el Big Data supondrá un incremento de 1,9% en el PIB de la Eurozona, de cara a esta misma fecha“.

Son los datos que existen hoy. Y, obviamente, no los únicos, como puede verse en esta búsqueda en Google con los términos “crecimiento Big Data previsiones”. Quizás algunos de los más notables sean, por ejemplo que -según previsiones de IDC, citadas aquí- en 2020 “el 89% del crecimiento de la industria de Tecnologías de la Información (TI)” estará originado en Big Data.

O este otro, más impactante desde el punto de vista económico: sostiene que “el Big Data aportará 206.000 millones de euros a la economía europea en 2020″.

Y, volviendo a los resultados de Machina Research, la nota citada al inicio de este post afirmó que, en relación con “los sectores que más rápidamente adoptaron esta tecnología, la industria automotriz figura en primer lugar con unos 8,5 millones de autos conectados hasta el 2014 y unos 101,4 para el 2024, lo que representa el 58,5% de los enlaces actuales y el 63,8% de los futuros en la región“.

Como sea, el crecimiento se vislumbra como imparable. Según el director de 4G Américas para América Latina y el Caribe, José Otero, “las comunicaciones entre máquinas serán cada vez más habituales en la sociedad conectada. En los próximos años, continuarán en crecimiento vertiginoso algunas aplicaciones como las de los automóviles conectados, pero también veremos surgir nuevos usos para esta tecnología“, afirmó, citado aquí.

Imagen: @geralt, distribuida con licencia CC0 1.0.

Publicado por Equipo de Tendencias Digitales el 9 Noviembre, 2015

Los más jóvenes probablemente nunca lo hayan visto. Incluso, es posible que no hayan oído siquiera hablar de él.  Pero a quienes cuentan cuatro o más décadas en su documento de identidad, la sola mención del nombre de Pepe Biondi seguramente será razón suficiente para esbozar una sonrisa.

Y aunque no nos proponemos aquí hacer una larga crónica sobre la obra del humorista, acróbata y artista de variedades argentino de los años 60, sí quisiéramos rescatar a su personaje Anita para hablar de los nuevos asistentes virtuales que compañías como Facebook, Google, Apple, Microsoft y Amazon están presentando al mercado para hacer más fácil la vida de sus usuarios.

Anita, anota” decía Pepe Biondi a su híper eficiente novia, que llevaba cuenta de sus disparatadas ideas. Encarnaba así, graciosamente, el antiquísimo sueño humano de contar con un asistente que nos asista y resuelva todas nuestras necesidades con solo pedírselo, e incluso, a veces, sin necesidad siquiera de tener que solicitarlo. Un sueño, en definitiva, que parece estar a punto de cumplirse a juzgar por presentaciones como la que Amazon acaba de hacer bajo el nombre de Alexa.

Buenos días, Alexa

El ecosistema de asistentes virtuales de a poco se va poblando. Apple con Siri, Google con Google Now, Microsoft con Cortana y, hace bastante menos tiempo, nada menos que Facebook con Facebook M (o “M”, a secas, y del que diremos algo más abajo) ya habían ingresado con diferente fuerza en el campo de los asistentes virtuales.

Ahora, la presentación de Amazon parece elevar la vara en el desafío de idear estos nuevos “esclavos tecnológicos” que hagan las cosas por nosotros. “Si bien Siri y Cortana responden a cualquier tipo de pregunta, programan citas, envían correos electrónicos y despiertan al usuario cuando desea, la nueva asistenta de Amazon va más allá”, aseguran aquí.

La primera gran diferencia es que Alexa tiene forma física, se puede colocar en cualquier lugar de la casa y está siempre dispuesta a escuchar las órdenes de los habitantes del hogar a través de sus siete micrófonos integrados. El invento de Amazon tiene forma de cilindro (inicialmente conocido como Amazon Echo) y cada vez que escuche su nombre, Alexa, intentará obedecer a todo lo que se le pida”.

Después de aclarar que “el nuevo asistente es capaz de resolver dudas y cumplir sus tareas sin que nadie se acerque a él (ella) ni pulse ningún botón”, la nota resalta la capacidad de Alexa para poner nuestra canción favorita, encender el lavarropas o poner las luces de la casa en modo película, un tipo de función que puede explotar en múltiples direcciones en la medida en que la domótica gane más y más lugar en los hogares.

¿Querés ver una demostración de cómo funciona? Este video lo muestra.

Regalo para mi esposa

Facebook M es otro de los que se anota en la carrera de las “Anitas” virtuales. Anunciado en agosto último, por ahora está en fase de testeo. Como explica la revista Wired en la cobertura que hizo sobre el tema, el nuevo asistente de Facebook es capaz de hacer reservas en restaurants, encontrar el regalo ideal para nuestra pareja o sugerirnos escapadas de fin de semana, entre muchas otras cosas.

La competencia en este ámbito nos aboca a un mundo muy interesante, con estrategias de diversos tipos y planteamientos radicalmente diferentes” dice el especialista Enrique Dans, quien señala que las nuevas posibilidades van “desde simplemente sustituir acciones del usuario para agilizar determinadas tareas (avísame de esto, llama a esta persona o búscame una respuesta a esta pregunta), hasta tareas más creativas (hiciste estas fotos y las he ensamblado en esta otra, o he tomado las fotos de tu viaje, las he montado con música de fondo y transiciones, y aquí tienes un resumen), o sugerencias de diversos tipos basadas en datos tomados de patrones del usuario (este producto te podría interesar)”.

Se trata en definitiva, de llevar a la realidad la vieja broma de Pepe Biondi. Solo que en lugar de una Anita de carne y hueso, ésta será virtual. Alguien dirá que Anita era además la novia del protagonista, y enamorarnos es algo que las máquinas difícilmente puedan hacer. Es posible, aunque ahí está la película Her, (aquí, información en Wikipedia) para ayudarnos a imaginar lo contrario.

Imagen: @Bhupinder Nayyar, distribuida con licencia CC BY 2.0.

Publicado por Equipo de Tendencias Digitales el 3 Noviembre, 2015

Desde que el mundo es mundo, (o al menos desde que el mundo que conocemos es el mundo que conocemos), la publicidad es un componente absolutamente normal dentro de la oferta de un contenido.

Así, si estamos mirando un programa de TV, es usual que veamos -y hasta esperemos- el corte que nos permita hacer una pausa para ir al baño o buscar una nueva bebida. Si estamos mirando una revista, es habitual que tengamos que pasar varias páginas de publicidad hasta llegar al contenido que nos interesa, y si estamos escuchando la radio, nadie se sentirá sorprendido si la voz de los conductores cede su lugar a engoladas propuestas que nos invitan a disfrutar de un viaje o de una bebida gaseosa.

Las cosas, sin embargo, no son tan simples en el mundo digital, donde varios coinciden en usar la metáfora del gato y el ratón para ilustrar una suerte de carrera o competencia que se ha empezado a dar entre editores de contenidos y programas o plugins bloqueadores de publicidad online.

El primer paso lo dieron bloqueadores como Crystal, Blockr o Purify, que garantizan una “mejor experiencia” de navegación en la web bloqueando avisos indeseados y ponen en manos del usuario autorizar o no a determinado sitios web a que le muestren publicidad.

Además (o como consecuencia) de evitar la “molestia” de tener que ver avisos que uno no ha pedido y de impedir la instalación de cookies u otros programas de rastreo de la actividad del usuario (conocidos como adware), estos bloqueadores garantizan mayor velocidad en la navegación y (si trabajamos con una laptop) una mayor duración de la batería de nuestro dispositivo.

Una paradoja notable

Hasta aquí, todo sería bárbaro… si no fuera porque -paradójicamente- la publicidad es la que paga gran parte de los sueldos de quienes generan todo ese contenido –noticias, videos, columnas de opinión, etcétera- que vinimos a buscar a la web.

Más aún: en muchos casos… ¡es la que mantiene a los sitios funcionando! Preocupados por una situación en la que, según un informe reciente publicado por Mashable, el número de usuarios de bloqueadores de publicidad aumentó en un 41% en 2014, los editores han comenzado a dar batalla. No es para menos, si es cierto que, como la misma nota informa, los 300 millones de personas con este tipo de aplicaciones en sus dispositivos hicieron perder a la industria ingresos por 22.000 millones de dólares solamente el año pasado.

Como muchos señalan, los dólares (o pesos) de la publicidad son la sangre misma del sistema de contenidos gratuitos en Internet, razón por la cual esta hemorragia de dinero que se pierde por los bloqueadores podría poner en crisis a todo el sistema.

Los que desbloquean bloqueadores

Esta es la razón por la que, con la misma velocidad con que aparecieron los bloqueadores, han comenzado a aparecer sistemas que los detectan y usan vías alternativas para que la publicidad llegue a nuestros ojos. “Una de las más recientes es Yavli”, explican en esta nota.

Yavli desarrolló una herramienta que permite mostrar enlaces relacionados “saltándose” las barreras de los bloqueadores de anuncios. Esta tecnología “se ejecuta en cientos de páginas web, entre los que podemos encontrar The Daily Caller o sites más pequeños como GameZone sigue la nota.

Entre otras estrategias para defenderse de los ad blockers está la recientemente implementada por el Washington Post, que cuando detecta un bloqueador de publicidad impide al usuario ver el artículo hasta que acceda a suscribirse a los newsletters del diario. El mensaje es claro y directo: “tenés un bloqueador de publicidad activo. Ingresa tu dirección de e-mail para liberar (unlock) esta historia” dice el cartel que oculta el contenido al lector.

Más allá de cómo vaya a terminar esta batalla, parece claro que será necesario encontrar formas más creativas para que la publicidad sea lo suficientemente segmentada y selectiva de modo que llegue a los ojos y oídos de quienes realmente puedan estar interesados en ella, evitando al mismo tiempo a quienes no quieran saber nada del asunto.

Y esto, en un marco en que los días de la publicidad invasiva, que se metía sin pedir permiso en nuestras vidas, parecen estar definitivamente contados.

¿Alguna idea sobre cómo hacer para garantizar la supervivencia de los contenidos gratuitos sin invadir ni molestar al usuario? Espere, no nos la diga ahora. Vamos a un corte, y enseguida volvemos.

Imagen: @PublicDomainArchive, distribuida con Licencia CC0 1.0.

Publicado por Alejandro Marticorena el 27 Octubre, 2015

Hace unos días, Chema Alonso, CEO de ElevenPaths (empresa de seguridad informática filial de Telefónica) dio una conferencia en el Espacio Fundación Telefónica donde se refirió al modo en que las tecnologías de cloud computing y el Big Data son capaces de analizar las aplicaciones móviles que se suben a Internet (en este link, el video de la transmisión completa vía Ver más

Publicado por Equipo de Tendencias Digitales el

En nuestra nota anterior, hablamos de las bitcoins y te dimos algunas primeras nociones acerca de esta novedosa criptodivisa que, a seis años de su creación, sigue siendo tema de debate y gana tanto defensores como detractores.

Naturalmente, el tema está lejos de poder ser agotado en una sola nota, por lo que aquí vamos con una segunda aproximación para tratar de echar algo más de luz sobre la nueva clase de dinero que fanatiza a tantos y desconcierta a tantos más.

Una de las primeras cosas que hay que decir al momento de hablar de los “pro” es que la lista de comercios e instituciones que aceptan bitcoins crece constantemente, a tal punto que existe un directorio llamado mercado bitcoin donde uno puede consultar los lugares en los que puede pagar con su dinero digital filtrando tanto por ubicación geográfica como por actividad.

Así, las opciones abarcan desde alojamiento, arte, educación o deportes hasta gastronomía, indumentaria o turismo, y quien quiera sumarse a la lista de quienes aceptan esta novedosa forma de pago, no tienen más que darse de alta en este mismo sitio.

Si la idea es ubicar geográficamente a aquellos que estén cerca de nuestra ubicación y a los que podamos pagarles con bitcoins, coinmap.org es una excelente opción, ya que identifica con nombre, apellido y ubicación a aquellos que reciben nuestro dinero virtual como moneda de pago.

Algunas ventajas

Quienes ya figuran en este directorio seguramente lo hacen confiados en las numerosas ventajas que las bitcoins ofrecen y que, tal como aparecen resumidas en esta nota, consisten, entre otras, en que se trata de una moneda global (puede ser usada en todo el mundo y más allá de cualquier límite político o geográfico), imposible de falsificar (no hay manera de hacer bitcoins falsos sin que la red lo detecte), más barato en sus costos de transacción que los de las tarjetas de crédito, y seguro, ya que tiene un sólido respaldo criptográfico y se puede guardar en múltiples localizaciones simultáneamente.

A esto hay que sumar la transparencia derivada de que todas las transacciones quedan registradas en espacio al que puede accederse libremente y su alta divisibilidad, lo que la hace ideal para realizar micropagos. Además, una fortuna en bitcoins puede ser almacenada en un simple USB.

Y algunas desventajas…

Naturalmente, no todas son rosas en el mundo de las bitcoins, y sus principales críticos apuntan, entre sus costados más vulnerables, la alta volatilidad, que se deriva del hecho de que se trate de un sistema descentralizado, la inexistencia de un respaldo financiero al estilo de las monedas nacionales, y el anonimato de las transacciones, que así como para algunos puede ser una ventaja, ofrece también un costado desventajoso al no permitir control alguno sobre eventuales actividades ilícitas y quedar totalmente al margen de cualquier obligación tributaria.

Naturalmente, la escasa implantación del bitcoin es señalada también como una de sus principales desventajas ya que, a pesar de su crecimiento, sigue sin resultar fácil encontrar quién acepte esta forma de pago en nuestra vida cotidiana.

Si bien hace unos meses se estimó que en la Argentina la base de usuarios creció un 60% de un año a otro, la realidad es que no se cuenta con estadísticas precisas sobre el tema, y los cálculos hablan de entre 8.000 y 50.000 usuarios en el país. Un número que, aun cuando se verifique la hipótesis más optimista, todavía deberá crecer mucho para que esta forma de pago se popularice y se instale como una verdadera opción al momento, por ejemplo, de pagar el café que estamos tomando mientras escribimos esta nota.

¡Mozo, la cuenta! ¿Acepta bitcoins?

Imagen: @Francis Storr, distribuida con Licencia CC BY-SA 2.0.

Publicado por Equipo de Tendencias Digitales el 23 Octubre, 2015

Casi todos hemos oído hablar, en algún momento reciente, de las bitcoins. Puede haber sido alguna mención al pasar de un pariente o amigo “techie”, o puede incluso haber sido alguna nota en los diarios que hablaba de esa nueva (en realidad, no tan nueva) y extraña (en realidad, no tan extraña) criptodivisa concebida en 2009 por Satoshi Nakamoto.

Sin embargo, y más allá de que muchos suelen hablar de ellas, pocos saben o entienden en realidad de qué hablamos cuando hablamos de bitcoins, por lo que hoy nos proponemos hacer una pequeña introducción de este interesante exponente de la economía 2.0.

Empecemos por el principio

¿Qué es una bitcoin? Según el mismísimo sitio web bitcoin.org, se trata de “una innovadora red de pagos y una nueva clase de dinero”, que se basa en las tecnologías peer-to-peer (que significa “entre pares”) para operar sin la necesidad de que exista una autoridad monetaria central o un banco.

Como se trata de una moneda descentralizada, las bitcoins no pertenecen a ningún país, no están respaldadas por ningún gobierno ni dependen de ningún emisor central. A diferencia de monedas como el dólar o el peso, que son emitidas por un Banco Central que responde por su valor, éstas son creadas mediante un un sistema de prueba de trabajo (también conocido como “sistema POW”) que simula el trabajo habitualmente desarrollado por la minería.

Los “mineros” que buscan obtener estas monedas digitales, dedican sus recursos de tiempo, energía y procesamiento para resolver un desafío criptográfico complejo. El minero que dé con la solución de este problema matemático es “premiado” por la red con un número predeterminado de bitcoins.

¿Cuánto vale una bitcoin?

Como sigue en su explicación el sitio bitcoin.org, “el precio de un bitcoin es impredecible, puede aumentar o disminuir en un corto período debido a su joven economía, su carácter novedoso y, en ocasiones, mercados ilíquidos”. Por esta razón, el mismo sitio desaconseja mantener los ahorros en bitcoins, a menos que se esté dispuesto a tolerar su enorme volatilidad, y recuerda que muchos proveedores de servicios  permiten convertir esta moneda digital  instantáneamente a su moneda local.

Más allá de esto, el número de comerciantes y personas comunes que están empezando a aceptar a esta criptodivisa va en franco crecimiento, y existe la posibilidad de consultar on line el directorio de potenciales receptores de bitcoins.

En cualquier caso, conviene saber que el uso de esta moneda se basa en patrones distintos a los que conocemos habitualmente, y existen cuestiones de cierta complejidad que es preciso conocer antes de aventurarse en esta nueva manera de pagar y cobrar. La elección de un “monedero” para mantener las bitcoins es una de ellas, ya que uno de los primeros pasos para incorporarse al sistema será el de elegir la plataforma que permitirá manejar el “cash” desde nuestro dispositivo móvil o desde nuestra computadora.

Si bien el futuro de las bitcoins es incierto y nadie sabe por hora si se trata de la moneda del futuro o de un experimento sin demasiada proyección, es cierto que el fenómeno ha generado ya el impacto suficiente como para que nos ocupemos de él.

Veremos cómo evolucionan las apuestas (simbólicas y reales) por esta nueva divisa, tan novedosa como enigmática.

Imagen: @Antana, distribuida con Licencia CC BY-SA 2.0.

Publicado por Equipo de Tendencias Digitales el 20 Octubre, 2015

Una de las formas más crueles y punzantes que el dibujante y productor televisivo Matt Groening, autor de Los Simpsons, tuvo para criticar ciertos hábitos de la familia media estadounidense en los 80 fue mostrar a todos sus miembros sentados e “idiotizados” frente al televisor.

No en vano, durante mucho tiempo, se llamó al rey de los aparatos hogareños “la caja boba”, una nominación que sorprendente y sugestivamente ha cambiado en los últimos años por la de su opuesta “Smart TV”.

Y es que, de hecho, la televisión que conocemos hoy poco o nada tiene que ver con la que tradicionalmente miraron nuestros padres y abuelos, sujeta a horarios inamovibles, a una programación única y a una oferta de contenidos que, a la luz de los que disponemos hoy, parece extremadamente reducida y pobre.

Hace poco más de un año, como panelista de la primera edición de Mediamorfosis, el periodista argentino Reynaldo Sietecase desafiaba a la audiencia, a propósito del caso Vorterix, y proponía: “tomen a cualquier adolescente y pregúntenle si mira televisión. Se van a sorprender con la respuesta”.

En realidad, es posible que los chicos sigan mirando productos televisivos, solo que no necesariamente lo hacen a través del televisor. Tablets y celulares han reemplazado en buena medida al medio privilegiado para el consumo de contenidos en video.

Cambios en las audiencias, cambios en el consumo

Gracias a la conexión de los Smart TV a Internet, el televidente de hoy se ha acostumbrado a consumir contenidos como quiere y donde quiere, y esa idea folletinesca de esperar hasta la próxima semana para ver cómo sigue una historia ha quedado definitivamente enterrada cuando Kevin Spacey decidió, junto a Netflix, lanzar todos los capítulos de House of Cards en forma simultánea, para que cada uno decidiera cómo y a qué velocidad consumiría la serie. Quien quisiera ver todos los capítulos en una noche podía hacerlo. Y quien quisiera verlos de a uno por día o de a uno por semana, también.

Naturalmente, esto altera de raíz la lógica tradicional de los medios masivos de comunicación. Y representa un reto (y un dolor de cabeza, claro) para programadores y publicistas, que ya no dispondrán de una audiencia cautiva esperando pacientemente que ellos les digan qué ver y cuándo verlo.

Según una investigación de Digital TV Research, comentada recientemente por el medio especializado Señal Internacional, “el número de televisores conectados a Internet alcanzará 876 millones en 2020, más del doble en relación a los 415 millones esperados para finales de 2015”.

Más allá de que los fabricantes de SmartTV parecen los grandes ganadores de esta transformación, existen algunos desarrollos, como el de Apple TV, que permiten disfrutar de contenidos alojados en la nube sin necesidad de tener en casa un dispositivo tan costoso. Por un costo de entre 150 y 200 dólares, Apple TV no solo permite disfrutar de contenidos de Netflix, Youtube o Hulu sino además ejecutar una gran cantidad de juegos y aplicaciones, que como se sabe han sido una de las claves para el crecimiento del iPhone o el iPad. No en vano, el CEO de Apple, Tim Cook, dijo que “la televisión del futuro son las apps”.

Como se ve, atrás, muy atrás, ha quedado la imagen de toda una familia mirando la tele. No porque ya no se pueda disfrutar en conjunto de una buena película, sino porque, si bien eso podrá ocurrir como excepción, la TV conectada tiene hoy un sinfín de sugerencias y propuestas adecuadas a cada gusto y a cada espectador.

¿Cómo sigue la historia? Es difícil saberlo por ahora. Y no hay spoiler capaz de anticiparlo.

Imagen: @VIA Gallery, distribuida con Licencia CC BY 2.0.

Publicado por Equipo de Tendencias Digitales el 19 Octubre, 2015

Muchos de nosotros –si no todos- hemos oído hablar alguna vez de los millennials, como se llama a esos jóvenes nacidos entre los 80 y el fin del Siglo XX, y a los que el cambio de milenio los encontró en plena adolescencia. Breve disgresión en el arranque del post: Telefónica realizó a mediados del año pasado un estudio global sobre este segmento, cuyos resultados comentamos aquí.

Volviendo de la disgresión: insertos ya de lleno en el mundo del trabajo, los millenials han incorporado una serie de características peculiares en su relación con muchas cosas –el trabajo entre ellas-, que los han separado de las generaciones precedentes para desconcierto, furia y/o desorientación de sus mayores.

Tal como afirma una nota reciente de la edición online de la revista Forbes, los millenials son una generación atravesada por “computadoras portátiles,  smartphones, espacios de trabajo compartidos, home office,  acceso a Internet y la posibilidad de administrar sus horarios” lo que permite que trabajen desde cualquier lugar y en cualquier momento “obligando a las tres generaciones que actualmente conviven en el ámbito laboral a adaptarse a un nuevo paradigma profesional”.

En efecto, esta nueva manera de relacionarse con la tecnología es tan novedosa que no falta quien afirme que los jóvenes de hoy consideran a sus dispositivos tecnológicos como extensiones de su propio cuerpo.

Además de representar una amenaza y a veces una ofensa para quienes difícilmente comprenden esta nueva manera de relacionarse altamente mediatizada por la tecnología, el vínculo de los jóvenes con sus dispositivos dio lugar al concepto de BYOD (acrónimo de “bring your own device”, o “traiga su propio dispositivo”), algo de lo que ya hablamos hace algún tiempo y que está motivando una serie de nuevos desarrollos para las empresas.

La posesión y uso de BYOD hace que puedan mezclarse, en un mismo dispositivo móvil, las actividades personales con las responsabilidades laborales, algo que en un principio podría representar toda una  ventaja (conexión en todo momento y en cualquier lugar), pero que también puede tener consecuencias peligrosas para las empresas.

Mantener la seguridad informática

En efecto, la idea de que un empleado mezcle el uso de perfiles propios en redes sociales como Facebook, Twitter o Linkedin para comunicarse con sus clientes, representa tanto una serie de oportunidades como un conjunto de desafíos. Entre estos últimos aparecen interrogantes como de qué modo mantener la seguridad, cuál es el límite de la privacidad que no se debe franquear por cuestiones laborales, como manejar los antiguos “horarios de trabajo” y una larga serie de etcéteras.

Muchas empresas ya empezaron a implementar soluciones para estos retos, tales como la asignación de códigos y tarjetas de seguridad que permiten unir los móviles propios de los usuarios con la información necesaria de la compañía, reduciendo sensiblemente los niveles de riesgo.

Sin embargo, existe un largo camino todavía por recorrer en el desarrollo de soluciones que permitan aprovechar las ventajas del BYOD neutralizando sus riesgos.

Lo que queda claro, en cualquier caso, es que la forma de trabajar y de incorporar la tecnología en el trabajo ha cambiado para siempre. Será cuestión de seguir monitoreando el tema y estar atentos a las novedades, quizás desde la comodidad de nuestra casa y en cualquier noche de insomnio.

Imagen: @AJ LEON, distribuida con Licencia CC BY 2.0.

Acerca de
Tendencias Digitales es el primer blog corporativo de Telefónica de Argentina. Desde 2007 analizando tecnología, empresa y sociedad en la era de los medios sociales
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